Friday, March 06, 2009

Espejos diversos

Me miro en el espejo de una foto que soy yo, de espaldas. Me pregunto si soy yo, si de verdad soy yo. Si esa espalda curvada por los brazos que comienzan a abrirse como fauces de crustáceo, de verdad es la mía. Y distingo: la mancha cuya existencia conocía y que no vi sino hasta que, hace no muchos años, me contemplé desnuda entre dos espejos. Una mancha como ente geográfico. Un país inexistente que mora en mi espalda, cuyos habitantes son destruidos todas las noches, cuando la respiración de quien comparte mi cama se filtra por mis orejas y mi cuello.
Por las mañanas el país vuelve a nacer. Una rápida evolución culmina a las seis de la tarde, cuando un diminuto Da Vinci pinta una microscópica Giocconda que, por supuesto, tiene el rostro de mis dedos: Leonardo la miró por la mañana, mientras me tallaba la espalda en la ducha.
Distingo: un par de arañazos y una protuberancia rojiza. Un mosco o araña que también comparten mi cama, y que me beben, me comen, me lamen todas las noches, también.
Distingo: el cabello que ya no existe, una luz de un día que no recuerdo.
Me miro de nuevo. Aunque cierre los ojos no puedo vivirme ahí. Toco la fotografía. Se mancha de la grasa de mis dedos.
La guardo. Es un objeto que no me pertenece.

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

¡wow!

Saludos

n

Friday, 06 March, 2009  

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