Tuesday, July 14, 2009

Vostorg vs. vdokhnovenie

Leo el Curso de Literatura Europea de V. Nabokov -si bien no alcanza las alturas de análisis y la profundidad del Curso de Literatura Rusa, es una lectura que abre nuevas perspectivas sobre cómo se lee a los ahora considerados clásicos (recordemos que entonces hablar de Joyce era hablar de prácticamente un contemporáneo).
La lista de autores incluye a Jane Austen, Charles Dickens, Gustave Flaubert, Robert Louis Stevenson, Franz Kafka y James Joyce. La acusada anglofilia de la lista podría deberse no sólo a la anglofilia del maestro, sino también a que las clases eran impartidas en las universidades de Wellesley y Cornell, en Estados Unidos.
Sus análisis de obras no-rusas evidencian una falta de paciencia con algunas sutilezas de los idiomas que le eran extranjeros. Mucho se ha hablado de su maestría en el manejo del inglés, cosa que nadie pondría en duda a la luz de sus novelas; noto, sin embargo, una torpeza al achacar a los autores faltas que, a fin de cuentas, quizá sólo se le podrían achacar a la lengua misma. Como en el análisis que hace de Ulises, en el que, sin más, sugiere que se lea "por encima" un capítulo que a él le parece no tiene la fuerza suficiente. Si bien ese tipo de juicios sumarios son también frecuentes en sus lecturas rusas, en el caso de Joyce, y de Flaubert, en otra ocasión el análisis se siente vago, como si se tratara de una pasión personal, de un gusto/disgusto propios, más que la reflexión pausada de, por ejemplo, sus críticas a Gorki.
Lo que me lleva al ensayo penúltimo del libro, "El arte de la literatura y el sentido común", en el que hace una genial apología de la ruptura con el sentido común que hacen -consciente o inconscientemente- los artistas. Lo que me interesa destacar de este ensayo es el siguiente párrafo:

La lengua rusa, aunque relativamente pobre en términos abstractos, define dos tipos de inspiración: vostorg y vdokhnovenie, que pueden parafrasearse como "rapto" y "recuperación". La diferencia entre una y otra es sobre todo de intensidad; la primera es breve y apasionada, la segunda fría y sostenida. Hasta ahora me he estado refiriendo a la pura llama del vorstog, al rapto inicial, que no se propone ningún objetivo consciente pero que es importantísimo a la hora de conectar la disolución del viejo mundo con la construcción del nuevo. Cuando llega el momento y el escritor se pone a escribir su libro, confiará en la segunda y serena clase de inspiración, la vdokhnovenie, compañera fiel, que ayuda a recuperar y reconstruir el mundo.


Dos apuntes aquí sobre la traducción: el "rapto" que nos regala Ediciones B es, en el inglés del original, casi con toda seguridad, "rapture", cuya traducción más exacta podría ser "éxtasis"; en cuanto a ese "recuperación" no se me ocurre de dónde pueda venir en inglés, sin embargo, al hurgar en el ruso вдохновение, nos encontramos con que está relacionado con вдохновля́ть (respirar profundamente), lo que hace que el largo examen que hace a continuación de ambas formas de la inspiración cobre mucho más sentido. Se me ocurre que a Nabokov le hacía falta, en su crítica literaria, hacer caso de su propio consejo a la hora de escribir: escuchar con paciencia a esa profunda inspiración y dejar que el éxtasis tomara su lugar allá, en la cima de la irracionalidad.

2 Comments:

Blogger David Miklos said...

Clap clap clap. Chapeau. Una buena lectura de las lecturas de Nabokov, crítica al "maestro" incluida. ¿O no es grato encontrar fisuras o astillas en los "monolitos"? En fin. A respirar profundamente, luego del éxtasis. ¿No será, finalmente, la sutil diferencia entre una muerte pequeña y una dulce, prolongada agonía, lo que Nabokov plantea, traducción aparte?

Tuesday, 14 July, 2009  
Blogger efg said...

Me intriga mucho la lectura de estos libros en inglés, a fin de cuentas, uno de los pilares de los análisis de Nabokov es precisamente la crítica a las traducciones disponibles en inglés en la época.
Y no sólo critica las traducciones del ruso, sino también las del francés, lengua que ya era la tercera que manejaba con soltura. Quizá, proyectándome un poco, sea que el traductor tiene que estar atento a las sutilezas del lenguaje siempre, y uno se vuelve medio obsesivo, siempre buscando una mejor palabra, un término más preciso...
Es posible que sea precisamente eso que mencionas a lo que se estaba refiriendo... una extraña muerte breve anticipándose a la agonía de sentarse a escribir la novela... if you know what I mean :)

Wednesday, 15 July, 2009  

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